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Libertad

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En una ventana -hora libre en el horario de clases 2006- de las tantas que tengo en el colegio, me he diirigido a Ferretería Deva, ubicada en calle Quillota novecientos y tantos, propósito comprar perdigones para realizar experiencia de "velocidad" límite, se me ha dicho que allí hay.
Al ingresar, recuerdo las ferreterías antigüas, y por supuesto, empiezo a recorrerla lentamente, me ha llamado la atención una aceitera mediana a pequeña y cuando se me pregunta que deseo, indico que voy a llevar eso, pero lo que me interesa es recorrer el local, una vez que he cumplido mi propósito me acerco al mostrador y se me acerca quien pienso puede ser uno de los dueños. Su acento español, llego a creer que lo exagera, le planteo mi consulta sobre los perdigones y dice que tiene, que son baratos porque lo tienen como "rezago, desperdicio no es palabra adecuada" y que el kilo cuesta $500. A algunas de mis preguntas me contesta que estuvieron en la calle Valparaíso, que tuvieron su época pero que ahora cada vez son menores las ventas.
-¿De cuando que no va a España?
-De agosto, viajo todos los años para esa fecha.
Aprovecho de comprar unas puntas de 2" y de 1,5" y mientras lo hago observo que sobre el altillo que se encuentra sobre la cajera una persona sube con un cordelito un archivador que sostiene algunas hojas de papel, supongo que facturas.

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